El malestar intelectual es ese grupo de sensaciones y pensamientos que nos desmotivan a empezar cualquier tarea. El consultor Comercial y Asesor en Productividad Carson Tate afirma que este fenómeno le ha ocurrido a todas las personas en alguna ocasión y que se caracteriza por la aparición de pensamientos negativos respecto a lo que se va a hacer como contar las horas que se van a tener que invertir, lo difícil que va a ser, otras cosas divertidas que podría estar haciendo, entre muchos otros que indisponen la mente.

Este tipo de comportamiento suele presentarse cuando una tarea se contempla como un desafío más difícil de lo normal. Para superar esta situación, que puede estar haciendo que hagamos cosas mediocres, hay que sobrepasar la barrera mental, y como todo, es solo cuestión de práctica y hábito.

Así como se entrena para una maratón, se puede entrenar para ser más productivo intelectualmente. Hay que estructurar el plan de entrenamiento para ir avanzando un poco más cada día y poder llegar a correr hasta los 10k. Comienza organizando tus tareas en un lista y asignándoles el plazo que tienes para realizarlas, agrupa las que tengan plazos cercanos y ejecútalas según importancia; tener una estructura mental te ayudará a relajarte y ver la carga laboral un poco menor.

Una de las técnicas más utilizadas para llevar a cabo este proceso es La Técnica Pomodoro o la Técnica del Tomate en español, creada en los años 80 y popularizada hasta el día de hoy. Se trata de una técnica para organizar las horas de trabajo y buscar que la mente permanezca productiva durante la realización de tareas. Consiste en asignar periodos de trabajo alternados con periodos de descanso, 25 minutos de trabajo a máxima concentración y 5 minutos de descanso y relajación, cuando se completen 4 ciclos de 25 y 5, se tendría un descanso de 15 minutos.

De esta forma el cerebro se mantendrá ágil, podrás mejorar tu resistencia a arduos trabajos y evitarás procrastinar demasiado a causa de ese sentimiento de presión, lo que significa que terminarás tus tareas antes de lo que pensabas. Algunos consejos para incluir en tu plan de entrenamientos son:

  • A medida que vayas practicando, ve midiendo cuanto te demoras en hacer cada tipo de tarea y trata de mejorar tu record sin dañar la calidad.
  • Después de cada ciclo de descaso (25) recapitula lo que has logrado hacer en ese periodo y compáralo con los demás.
  • El tiempo que ganas por organizar tus tareas, inviértelo en mejorar tu calidad.

Un segundo síntoma de este malestar son las distracciones, las cuales también aparecen como una fuerza que nos repele de avanzar en nuestro trabajo. Ya hemos asimilado nuestras responsabilidades, pero entonces algo nos llama a hacer cualquier otra cosa por irracional que sea. Pues resulta ser algo natural, ya que en la mente se experimenta lo que el escritor Oliver Burkeman explica como pérdida de autonomía o querer llevarle la contraria a lo que la conciencia quiere hacer, esto lleva a que concentrarse sea más difícil y no hacer la tarea sea una tentación.

Lo lógico en este caso sería evitar las distracciones, más se ha demostrado que esto tiene el efecto contrario, según Burkeman, evitar las distracciones es perjudicial para la productividad y puede desencadenar la aparición de más distracciones. En lugar de eso asume que hacer tu trabajo puede no ser lo más divertido del mundo y que preferirías ver memes toda la tarde, puedes estar pensando lo que quieras y hacer tu trabajo al mismo tiempo, piensa en todo lo que podrás hacer cuando termines y concéntrate en avanzar.

Recuerda que pensar en otras cosas, contestar un mensaje, hacer una llamada o pasar a un enunciado diferente son actividades que le dan aire al cerebro, haz pequeños cambios que te despejen (no demasiado) y cuando vuelvas al computador tendrás mil ideas en la cabeza.

El tercer aniquilador de la motivación es el exceso de búsqueda de motivación, si bien la motivación es algo importante que todos debemos tener en la vida, no es necesario estar motivado para todo. Un sentimiento forzado desencadena otros peores, si empiezas un proyecto con motivación obligada, muy probablemente no vas a terminarlo. No te martirices porque no encuentras motivación para hacer algo, no tienes que estar eufórico para hacer todo, habrán cosas que odies que igual tendrás que hacer, así que solo relájate, organízate e optimiza el tiempo en que haces este tipo de tareas.

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Maria C. Blanco
Equipo: The Mentor Of The Billion
Tomado de: HubspotThink big